El desarrollo cognitivo del niño tiene que ver con
las diferentes etapas, en el transcurso de las cuales, se desarrolla su
inteligencia. El desarrollo cognitivo infantil tiene relaciones íntimas con el
desarrollo cognitivo infantil tiene relaciones íntimas con el desarrollo
emocional o afectivo, así como con el
desarrollo social y el biológico. Todos estos aspectos se encuentran implicados
en el desarrollo de la inteligencia en los niños.
Tiene que existir una base biológica sana para que las
potencialidades se desplieguen asi como un ambiente favorecedor y estimulante.
Además el desarrollo cognitivo está sujeto a las eventualidades que puedan
suceder a lo largo del crecimiento como por ejemplo enfermedades o traumatismos
que afecten la estructura biológica.
Una de las teorías que explican mejor las etapas del
desarrollo de la inteligencia en el niño es la de Jean Piaget. Básicamente,
esta teoría explica que la inteligencia se va desarrollando primero, desde los
reflejos y las percepciones. Es decir, desde lo que es la etapa sensoria
motriz, donde el niño va experimentando acciones y desarrollando conductas, en
base a la experiencia de los sentidos y su destreza motriz.
Luego comienza a desarrollarse a nivel más abstracto de
pensamiento, donde se va complejizando la inteligencia. Los mecanismos de la
asimilación y la acomodación van logrando que el niño incorpore la experiencia
y la conceptualice o interiorice.
Otras teorías como el psicoanálisis hacen hincapié en el
desarrollo emocional o efectivo y tienen puntos en común con la teoría
cognitiva como por ejemplo, en cuanto al desarrollo de la inteligencia y el
aprendizaje que van a tener en común en el niño, la búsqueda de la repetición
de experiencias de satisfacción.
Es decir, va a buscar formas de llevar adelante acciones que
le permitan obtener satisfacción o placer y esto es algo estructural para la
vida. En suma, resumimos las etapas del desarrollo cognitivo del niño en las
detalladas por Piaget:
·
Etapa sensorio motora
·
Etapa pre operatoria
·
Etapa operatoria
·
Etapa de las operaciones formales.
Etapa sensorio motora
Esta
etapa tiene lugar entre el
nacimiento y los dos años de edad, conforme los niños comienzan a
entender la información que perciben sus sentidos y su capacidad de interactuar
con el mundo. Durante esta etapa, los niños aprenden a manipular objetos,
aunque no pueden entender la permanencia de estos objetos si no están dentro
del alcance de sus sentidos. Es decir, una vez que un objeto desaparece de la
vista del niño o niña, no puede entender que todavía existe ese objeto (o
persona). Por este motivo les resulta tan atrayente y sorprendente el juego al
que muchos adultos juegan con sus hijos, consistente en esconder su cara tras
un objeto, como un cojín, y luego volver a “aparecer”. Es un juego que
contribuye, además, a que aprendan la permanencia del objeto, que es uno de los
mayores logros de esta etapa: la capacidad de entender que estos objetos
continúan existiendo aunque no pueda verlos. Esto incluye la capacidad para
entender que cuando la madre sale de la habitación, regresará, lo cual aumenta
su sensación de seguridad. Esta capacidad suelen adquirirla hacia el final de
esta etapa y representa la habilidad para mantener una imagen mental del objeto
(o persona) sin percibirlo.
Etapa pre
operacional
Comienza
cuando se ha comprendido la permanencia de objeto, y se extiende desde
los dos hasta los siete años. Durante
esta etapa, los niños aprenden cómo interactuar con su ambiente de una manera
más compleja mediante el uso de palabras y de imágenes mentales. Esta etapa
está marcada por el egocentrismo, o la creencia de que todas las personas ven
el mundo de la misma manera que él o ella. También creen que los objetos
inanimados tienen las mismas percepciones que ellos, y pueden ver, sentir,
escuchar, etc. Un segundo factor importante en esta etapa es la Conservación, que
es la capacidad para entender que la cantidad no cambia cuando la forma cambia.
Es decir, si el agua contenida en un vaso corto y ancho se vierte en un vaso
alto y fino, los niños en esta etapa creerán que el vaso más alto contiene más
agua debido solamente a su altura.
Esto
es debido a la incapacidad de los niños de entender la reversibilidad y debido
a que se centran en sólo un aspecto del estímulo, por ejemplo la altura, sin
tener en cuenta otros aspectos como la anchura.
Etapa de las
operaciones concretas
Esta
etapa tiene lugar entre los siete
y doce años aproximadamente y está marcada por una disminución gradual
del pensamiento egocéntrico y por la capacidad
creciente de centrarse en más de
un aspecto de un estímulo. Pueden entender
el concepto de agrupar,
sabiendo que un perro pequeño y un perro grande siguen siendo ambos perros, o
que los diversos tipos de monedas y los billetes forman parte del concepto más
amplio de dinero.
Sólo pueden aplicar
esta nueva comprensión
a los objetos concretos (aquellos
que han experimentado con sus sentidos).
Es decir, los objetos imaginados o los que no han
visto, oído, o tocado, continúan siendo algo místicos para estos niños, y
el pensamiento abstracto tiene todavía que desarrollarse.
Etapa de las operaciones formales
En la
etapa final del desarrollo cognitivo (desde los doce años en adelante), los
niños comienzan a desarrollar una visión más abstracta del mundo y a utilizar
la lógica formal. Pueden aplicar la reversibilidad y la conservación a las
situaciones tanto reales como imaginadas. También desarrollan una mayor
comprensión del mundo y de la idea de causa y efecto.
Esta
etapa se caracteriza por la capacidad para formular hipótesis y ponerlas a
prueba para encontrar la solución a un problema.
Otra
característica del individuo en esta etapa es su capacidad para razonar en
contra de los hechos. Es decir, si le dan una afirmación y le piden que la
utilice como la base de una discusión, es capaz de realizar la tarea. Por
ejemplo, pueden razonar sobre la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría si el cielo
fuese rojo?”.
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